A PROPÓSITO DE DEMOCRACIAS IMPERFECTAS EN PELIGROSO TRÁNSITO DE CONVERTIRSE EN DICTADURAS PERFECTAS
mayo 20, 2010MANUAL DEL DICTADOR PERFECTO
febrero 10, 2012Primero perdieron el Sentido de la Vista. Sucedió en el instante mismo en que el muro de Berlín era derrumbado, junto con 70 años de regímenes dictatoriales impuestos a Sangre, Fuego, Prisión, Represión y Muerte a toda forma de libertad individual y colectiva.
Su miopía política les impidió ver la caída de las estatuas de Mao, Lenin y Stalin; símbolos de una ideología política y económica por la cual desafortunadamente, -para nosotros-, combinaron todas las formas de lucha, incluidas las más odiosas y deleznables acciones Violentas Intimidatorias y Sangrientas.
Luego perdieron el Sentido del Olfato. Cuando sus dirigentes se convirtieron en narcotraficantes millonarios y sus subordinados en consumidores de toda clase de alucinantes drogas para así cumplir su desventurada tarea de arrasar a la sociedad colombiana entera y edificar sobre sus cenizas la “Nueva Colombia” con la que ellos sueñan: Esclava de sus decretos; temerosa de sus sentencias; postrada de rodillas ante sus desmesuradas ambiciones dictatoriales, totalitarias y autoritarias.
Después fue el Sentido del Oído. Cuando se volvieron sordos ante el clamor general de un pueblo que les pedía a gritos que lo dejaran transitar por los caminos de la Paz tranquilos. En la pobreza o en la riqueza, pero con la serenidad de poder salir a trabajar cada día a luchar por un mejor mañana lleno de ilusiones y de esperanzas pacíficas.
Clamor que les dio la enorme y ya desperdiciada oportunidad de sentarse en la mesa de negociaciones más grande del mundo a “dialogar” y “conciliar” con todas las fuerzas sociales, políticas y económicas.
En ese momento también perdieron el Sentido del Tacto. Cuando despreciaron la diplomacia internacional y la buena voluntad de países amigos, facilitadores de un proceso de «tú a tú» que les brindaba todas las garantías para acabar la detestable Guerra y de esta manera atraer la indispensable Inversión Social que asegurara nuestro Desarrollo y Prosperidad general.
A partir de entonces fueron cerrando, una a una, las puertas de las embajadas en el mundo entero, violentando constante y reiteradamente el Derecho Internacional Humanitario, -aquel que fija las mínimas condiciones requeridas para sobrevivir en medio del conflicto armado-, perdiendo también su disfraz de “Robín Hood´s” contemporáneos en algún lugar del territorio nacional por cuenta de su pérfido y cruel estilo de actuar.
Más tarde fue el Sentido de las Proporciones. Cuando pidieron canjear a algunos hombres y mujeres de las más diversas condiciones sociales, políticas y económicas de nuestro acongojado pueblo, -a quienes mantienen secuestrados desde hace más de 15 años-, por miles de criminales confesos, condenados y procesados por cometer secuestros, asesinatos, extorsiones y la más amplia variedad de Delitos Atroces en contra de la Población Civil.
A medida que fueron perdiendo sus sentidos, transitando por los caminos de la Violencia, el Odio y la Destrucción Masiva, también perdieron el Corazón. Negándole a un niño de 10 años en estado de enfermedad terminal su último deseo terrenal:
Abrazar, besar y ver libre a su señor padre, -Policía secuestrado-, a quien seguida y vilmente asesinaron, sin tener en cuenta el doble dolor que ambas pérdidas generaban en sus seres queridos.
El Alma. Cuando Explotaron la iglesia de Bojayá, mientras se encontraba repleta de civiles, mujeres, ancianos y niños, -negros todos ellos-, desarmados e indefensos, intentando resguardarse en la “Casa de Dios” de las balas, los cilindros bomba y la maldad de unos cuantos hombres Perversos.
A la par que asesinaban a sangre fría y sin pestañear un instante al señor Obispo de la Arquidiócesis de Cali, Monseñor Isaías Duarte Cancino cuando salía de una ceremonia religiosa.
La Razón. Cuando decidieron enviar a un niño de apenas 8 años cargado de explosivos, -sin él saberlo-, para hacerlo estallar en mil pedazos al paso de unos cuantos policías y soldados.
Y cometiendo toda esta parafernalia de Actos Sacrílegos, fueron perdiendo en su camino destructivo, hasta el Respeto por sí mismos. Como individuos y como colectivo.
La Solidaridad y la Misericordia sobre los demás seres de la especie humana. Y por cuenta de ello, fueron perdiendo aquellos valores y principios mínimos que garantizan cualquier forma de civilización justa e igualitaria.
Por último; cuando ordenaron asesinar a todos los Comisionados y hombres de Paz que alguna vez soñaron alcanzarla por la vía de la concertación, el dialogo, la conciliación y la argumentación racional, perdieron cualquier resquicio que les quedara de Credibilidad. Y con ella cualquier asomo de apoyo político que hubieran podido tener por parte de un pueblo hastiado de tanta humillación, injusticia y arbitrariedad.
Y en medio de toda esa vetustez que hoy sufre la otrora camarada armada revolucionaria enquistada en medio de la tierra nuestra, ahora convertida en dinosaurio de siete colas y siete cabezas por cuenta de su propia forma de hacer las cosas, le llegó de manera unilateral y sin ser advertida la etapa de la Demencia Senil, luego de 50 años combinando todas las formas de lucha para alcanzar el Poder sin lograr acercarse a él y la vanidosa obsesión de mirarse en un espejo que ya no refleja lo que ella quisiera ver.
Y con ella, la cotidiana estupidez de repetir constantemente actos de barbarie, pánico y terror como los descritos atrás y muchos otros más. A tal punto, que quienes alguna vez de manera romántica en sus inicios la justificaron y avalaron, ahora públicamente la rechazan y condenan sintiendo por ella una especie de «vergüenza ajena». Básicamente porque además de conservar intactos sus propios sentidos, no desean verse retratados junto a un conglomerado de seniles, deschavetados, ciegos, sordos, insensibles y desalmados.
MARTIN S.
Nota: Al momento de redactar el presente escrito, que tendrá vigencia hasta el momento en que de una u otra forma desaparezcan de nuestra dolorosa historia aquellos que persisten en postrar al país nacional a sus pies cometiendo toda clases de actos intimidatorios abusivos, no habían fusilado aún a 11 Diputados elegidos por voto popular en elecciones libres tras 5 años de mantenerlos secuestrados.
No habían cometido el macabro asesinato de un anciano gobernador de 70 años que se negó valientemente a ser secuestrado por 3a vez en su vida el día de su cumpleaños. Completamente solo e indefenso ante la brutalidad de sus captores quienes no tuvieron reparo alguno en rebanarle el pescuezo a punta de cuchillo, enviándonos con este acto espeluznante los “Ilustres” camaradas armados y revolucionarios, el mismo y siempre terno diabólico mensaje:
Que para ellos las vidas humanas no valen más que sus objetivos políticos y económicos.
Que no les importa nada el dolor infligido a sus semejantes porque su lucha armada revolucionaria se encuentra por encima que el más mínimo de los respetos por los Derechos Humanos.
Que la Revolución no permite ningún tipo de libertades individuales o colectivas y en consecuencia la única manera de librarnos de esta barbarie impuesta a sangre y fuego; Dolor y Lágrimas; es la de rendirnos y someternos incondicionalmente sin alternativa ninguna a lo que sus arrogantes líderes se les ocurra imponernos por la fuerza de sus pesadas cadenas, botas, fusiles y cilindros bomba.
Tampoco habían ocurrido operativos militares como las operaciones Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma, ni las muertes y extradiciones de sus principales jefes y cabecillas de frente, ni las multitudinarias marchas de la Población Civil en contra de sus deleznables acciones.
Lo que tampoco ha hecho mella en la intransigente, terca y testaruda camarada armada revolucionaria que habiendo perdido ya todos sus sentidos, valores y principios en su camino destructivo, no logra comprender aún el mensaje claro y conciso que les ha sido enviado de manera firme y categórica por un pueblo hastiado de todos sus abusos:
¡¡¡ QUE CESEN YA!!! QUE SE DETENGAN YA POR SU PROPIA VOLUNTAD Y NOS DEJEN DE UNA VEZ POR TODAS TRABAJAR Y PROGRESAR. !!!EN PAZ Y LIBERTAD¡¡¡
MARTIN S. Observador empedernido.
