A PROPÓSITO DE CRÍMENES QUE NADA TIENEN QUE VER
agosto 2, 2002A PROPÓSITO DE DEMOCRACIAS IMPERFECTAS EN PELIGROSO TRÁNSITO DE CONVERTIRSE EN DICTADURAS PERFECTAS
mayo 20, 2010“… Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la última manifestación de mis deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia; todos debéis trabajar por el bien de la inestimable Unión…
Colombianos: Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión; yo bajare tranquilo al sepulcro.” (Simón Bolívar, 10 de diciembre de 1830.)
Las palabras transcritas, hacen parte de la última proclama del libertador en la Hacienda de San Pedro Alejandrino tan sólo a 7 días de producirse su deceso.
De acuerdo con ellas, nadie que se precie de estimar verdaderamente la vida y obra del libertador, puede usurpar su nombre para dividir al pueblo en el cual reinará, al punto de la polarización extrema, enardeciendo a su Nación mediante continuas y permanentes incitaciones al uso de la violencia que solo pueden conducirlas hacia la disolución y el caos.
Nada más peligroso que un lobo disfrazado de oveja metido en un gallinero. Nada más peligroso que un sostenido discurso populista efectuado por un oradorzuelo sofista que engaña al pueblo que anhela concretar sueños y esperanzas perdidas.
Y nada más peligroso que un usurpador de ideas, que detesta a todo lo que no se le parezca, incluidos los “oligarcas” colombianos y los de su propia tierra.
Los ministros de Defensa, Hacienda y Relaciones exteriores, los altos Mandos Militares y todos los organismos de seguridad del Estado deberían tomar atenta nota, estar siempre alertas, tener muy en cuenta y no pasar por alto, las groseras bravuconadas de este militar Autócrata y revolucionario de izquierda, al momento de planificar las estrategias nacionales de defensa, pues una cosa es prepararse para ganar una guerra interna en contra de la guerrilla y otra bien distinta, cuando la máscara del dictador caiga, al tiempo con sus aviones f 16, destruyendo en tan sólo tres horas, todo lo que los terroristas con sus carros bomba no han podido destruir en 40 años de sangrientas historias.
El Presidente de la República, antes de enterrar la cabeza cual avestruz desentendido, tiene la obligación de exigir una posición clara y contundente del Gobierno vecino frente a los terroristas que nos desangran y denunciar internacionalmente, de ser cierta, la presencia de cabecillas guerrilleros en tierras Venezolanas.
El objetivo del vecino es claro y hacía él se dirige inequívocamente con sus estrategias de Guerra. A veces explicitas. A veces subrepticias; que no pueden pasar inadvertidas en modo alguno, ni mucho menos, dejar de ser tenidas en cuenta por su gravedad intrínseca.
MARTIN S. (PSP) Preocupado con la expansión del modelo boli-tiránico.
