A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE GALÁN
septiembre 9, 1989A PROPÓSITO DE CIERTO DICTADORZUELO POPULISTA MÁS PELIGROSO QUE UN LOBO ENCERRADO EN EL CORRAL DE LAS GALLINAS: ¡OJO CON CHÁVEZ!
marzo 2, 2003Nada tienen que ver los crímenes de Álvaro Gómez Hurtado, principal opositor moral del gobierno Samper; el conductor de Horacio Serpa, quien fuera asesinado cuando se dirigía a la fiscalía para contar su versión sobre dineros de campaña que supuestamente ayudó a promover; el del hijo de un general de la República que renunció, quién murió a costa del robo de un auto que nunca se materializó; los escoltas de Cancino, quienes murieron en un intento fallido de secuestro que jamás se concretó; un capo del narcotráfico de nombre José Santa Cruz Londoño, quién supuestamente fue quien más plata dio y murió en un enfrentamiento policial nocturno en la calle más solitaria del mundo a donde sólo los sicarios pasan a tirar cadáveres y es bastante raro encontrarse con vehículos policiales; la monita retrechera y sus escoltas, quienes tenían una grabación y mucho que contar antes de desaparecer, con el secuestro del hermano del presidente Cesar Gaviria, quién nunca debatió, y el atentado a uno de los hijos de Miguel Rodríguez Orejuela, quienes giraron los cheques que más tarde el Padre Hoyos vio.
Al menos esto es lo que han concluido sus respectivas investigaciones judiciales pues, según ellas, ninguno de estos crímenes se relaciona en modo alguno y nada tienen que ver.
Tampoco tienen que ver las muertes por causas naturales o violentas de otros protagonistas de primera línea que participaron activamente en el proceso ocho mil ya sea como defensores, Heyne Mogollón, Martha Catalina Daniels e Isabel Celis o como acusadores, Santiago Medina y las de siniestros personajes con nombres rimbombantes como el “Comandante Bochica”, quien creó un grupo del que sólo se tuvo noticia al comenzar el cuatrienio de Samper y cuyo más grande logro fue secuestrar al hermano del ex presidente Gaviria por razones que vaya usted a saber y que nada tienen que ver.
Los excelentes jueces e investigadores colombianos que recibieron la fiscalía de la república y el D.A.S de manos del presidente acusado, nunca encontraron relación alguna entre estas curiosas muertes y estos secuestros casuales con la crisis institucional generada por el proceso ocho mil. Lo que me recuerda un programa de plaza sésamo en el que se decía algo así, como… “Una de estas cosas no es como las otras, una es diferente a todas las demás…”
Algún estudioso serio de políticas criminales decía en las aulas universitarias que los primeros sospechosos de un hecho delictivo eran las personas que podrían beneficiarse de él.
Estas muertes y hechos delictivos, podría pensarse, de acuerdo al olfato de los sabuesos oficiales que no beneficiaron a nadie en particular, por lo cual la conclusión final es que estos crímenes Nada tienen que ver…
Lamentablemente, pareciera ser, que no asistieron a clase cuando el maestro de maestros enseñaba lo que ellos nunca pudieron aprender. MARTIN S. (PSP)
