A PROPÓSITO DE CRÍMENES QUE NADA TIENEN QUE VER
agosto 2, 2002Aunque debo confesar que nunca fui galanista, en vista de la dura y crítica situación por la que atraviesa el país en estos momentos, no puedo menos que sentarme a escribir algunos pensamientos que me llegan a la cabeza, luego de los terribles hechos.
Es difícil para un hombre comprender, cual es el momento de su vida en el que debe decidirse a tomar partido en las cosas que rodean su existencia, y la manera como debe participar de ellas, haciéndoles frente, tomando de una vez una posición que ha de marcar el resto de su vida. Esta difícil realidad llega tarde que temprano, pero llega; a veces unida por una fuerte crisis la cual no puede ser eludida por más que se intente, puesto que sus efectos calan en lo más profundo de la sociedad y el ambiente en que uno se mueve. Tendría uno que convertirse de manera egoísta en un Robinson Crusoe contemporáneo para no percatarse de los sucesos y realidades que ocurren en derredor nuestro.
Históricamente han sido estos momentos críticos los que han hecho cambiar el rumbo de las vidas de muchos hombres, que, aun siendo niños, se han convertido en hombres al enfrentar las nefastas realidades que los rodean. Sólo para citar el caso colombiano encontramos hombres como José María Córdoba y Hermógenes de la Maza que, aun siendo niños, dejando sus comodidades, estudios y familias, pagando un alto precio salieron a luchar por nuestra independencia. Hombres de la talla de los Doctores Darío Echandía y Alberto Lleras Camargo, productos de una sólida preparación intelectual, pero, sobre todo, de la necesidad de que hombres como ellos estuvieran decididos a ofrecer sus personas al servicio de la Patria en momentos en que esta exigía su presencia y no después.
Hombres como estos afrontaron los retos del momento asumiendo los riesgos de indiscutible peligrosidad para ellos y sus familias, llevando consigo la responsabilidad más por abnegado amor a su patria que por cualquier otro motivo personalista. ¿Qué decir de Luis Carlos Galán quien murió luchando por los más altos y nobles ideales?
Quienes vivimos estos momentos de crisis en las actuales circunstancias de todos más que conocidas, debemos tener en cuenta a estas personas como modelos a seguir, porque es de estos momentos especialmente de donde deben salir los individuos que ayuden a formar el futuro de la Colombia en donde han de vivir nuestros familiares y amigos.
Hago un llamado principalmente a toda la comunidad universitaria a reflexionar sobre la responsabilidad inmensa que tenemos sobre nuestras cabezas, no solo agitando pañuelos blancos, ni enviando líderes que se conviertan en carne de cañón a nombre nuestro, vamos a liberar a nuestra Colombia querida de los tantos males que la aquejan; sino comprometiéndonos cada uno individualmente, preparándonos a fondo, intelectual, moral y espiritualmente, tomando como principal arma el estudio al cual tenemos acceso por el sacrificio de nuestros padres, formándonos a conciencia día a día porque créanmelo, como van las cosas, es posible que nos toque ocupar los puestos de quienes llevan la vocería antes del tiempo imaginado y sería imperdonable que llegado el momento no estemos capacitados para dar la talla.
NOTA: Definición de PATRIA: Patria: Es ese lugar bello, muy bello, donde nacimos, crecimos, por donde transitamos los días soleados y aún los días de lluvia, donde tenemos nuestra novia y nuestros amigos, donde estudiamos y trabajamos; el lugar a donde vamos a visitar a nuestros padres y abuelos, y preguntamos por las vidas de nuestros hermanitos, ese lugar a donde tenemos nuestros socios y llaverías, donde salimos a bailar o hacer deporte, jugar football o a ver como lo juegan, a donde hay conciertos de Rock y asistimos para formar nuestras esperanzas e ilusiones; ese lugar a donde vivimos las mejores o las peores situaciones, donde despertamos de nuestro sueño y salimos madrugados o trasnochados a forjar nuestro futuro, a luchar para echar pá lante a donde vamos cuando estamos de vacaciones o cuando aún sin hacer nada observamos en medio de nuestros recuerdos y añoranzas un atardecer en la más absoluta tranquilidad.
Desde el Océano Pacifico donde las aguas del mar se confunden con las de infinitas quebradas dulces y extensas selvas, hasta la luna roja de los llanos orientales; desde el desierto de la Guajira con sus cactus y arenales, sin olvidar los siete colores de los mares en San Andrés Providencia y Santa Catalina; hasta ese pulmón mundial que es el Amazonas (nuestros pueblos, nuestras tierras, las grandes ciudades, nuestro barrio, nuestra casa) esa es nuestra patria: Colombia. Esa visión actualizada de lo que significa Patria está a punto de volverse añicos a menos, que todos y cada uno tomemos la responsabilidad de conservarla en su totalidad. Dios querrá ayudarnos en esta empresa, contemos con ello. MARTIN S. (PSP)
