A PROPÓSITO DE UNA VETUSTA DESCHAVETADA
octubre 14, 201010 NOVEMBER RAIN
octubre 20, 2026Esto le dijo en su lecho de enfermo, el anciano Tirano a su mejor discípulo, el tiranuelo caribeño, proyecto de Dictador Perfecto, para mantenerse en el poder y controlar su vasto imperio:
Aprópiate de la historia. Cuéntala como mejor te convenga.
Aprópiate los Héroes y Mártires. Usurpa sus ideologías y enarbola sus banderas.
Aprópiate de los símbolos patrios. Arrópate en ellos. Tararea sus cánticos y utilízalos como espada como escudo y como trinchera.
Aprópiate de los íconos religiosos. Ponlos al servicio exclusivo de tu Causa.
Aprópiate del vocabulario. Haz que las palabras signifiquen lo que tú mandas y ordenas. Sobre todo, y primero, aprópiate de la palabra “Pueblo”.
Y hablando de tú pueblo: Aprópiate de su tiempo y de su espacio. Hazte omnipresente todo el tiempo, en todas partes, sin descanso.
Aprópiate de su pasado y de su futuro. Olvídate de su presente. Haz creer que haces mucho así no hagas nada, y asegúrate de que entiendan que tú eres el único camino para su felicidad plena.
Aprópiate de sus emociones, alegrías y tristezas. Recuerda que a través de tus decretos, detentas el “Magno Poder”, de alegrar a tus seguidores y entristecer a tus detractores.
Aprópiate de los sueños y esperanzas de los más necesitados. Recuerda que sus sueños y esperanzas, siempre inconclusas, te mantendrán en el cargo.
Aprópiate de los recursos de la Nación. Manéjalos como te venga en gana. Ponlos al servicio exclusivo de tu misión, y jamás des cuenta de tu gestión.
Acaba con toda fuente de riqueza que no provenga del Estado del cual ya te has apropiado. Róbales a los ricos y hazles creer que lo haces para entre los pobres repartirlo.
Quítales a tus detractores para darle a tus seguidores en el nombre de la “sacro santa revolución”. Recuerda que, acabando con el sector privado, nadie tendrá recursos para enfrentarte, y que todos dependerán de ti para poder salvarse.
Convierte a tu pueblo en mendigo. Y a tu ejército privado en forajido. Impide que reciban ayudas externas e internas de todo tipo convirtiéndote tú en su benefactor único y exclusivo.
Elige bien al sector de ciudadanos que pretendes gobernar. Hazles pensar que, siguiéndote a ti, se están beneficiando de manera exclusiva con los recursos de todos los demás. Recuerda que el principal problema de las democracias modernas es que son mayoría quienes más te necesitan.
Acaba de un tajo con la propiedad privada, la libre empresa la economía de mercado. Recuerda siempre que el rotundo fracaso del sistema capitalista es el verdadero triunfo de la revolución marxista-leninista.
Elije bien a tus colaboradores de turno. Entre hombres leales y hombres capaces, elije a los leales; que entre más incapaces sean, menos peligrosos serán al momento de interferir en tus planes.
Aprópiate de legisladores, jueces, contralores, procuradores, defensores del pueblo, militares y sindicatos alternos. Allí donde exista una organización poderosa, móntale una organización paralela con idénticas funciones a la cual, sólo tú controles.
Aprópiate de colegios, universidades, centros de estudio, medios de comunicación, registros públicos y de toda fuente de información. Recuerda que quien maneja y concentra la información detenta el control pleno del pasado, del presente, y del futuro.
Fija tú las “matrices de opinión”. Fabrica la historia como a ti te plazca. De vez en cuando anuncia y recuerda que existe una “fuerza oscura” que conspira en tu contra para quitarte el mando, llegando al magnicidio incluso, y así negarle al pueblo su “única” esperanza de cumplir sus esperanzas. Recuérdales que tú eres el único camino, la única verdad y la única forma de vida concebida.
Contrata saboteadores expertos en boicots. Verdaderos gallitos de pelea que generen permanentes disturbios en contra de cualquiera que ose protestar y levantar su voz. Protégelos con tus milicias.
Convierte en delito todo aquello que pueda afectarte negativamente. Criminaliza los derechos humanos y asegúrate de que todos los poderes públicos actúen en tú defensa. Como un solo un martillo. Destrozando huesos y rompiendo cabezas.
Elige bien a tus enemigos. Siléncialos. Persíguelos. Arruínalos. Destrúyelos. Aprésalos. Destiérralos. Desacredítalos. Inhabilítalos.
Comienza por destrozar su reputación y buen nombre. Acúsalos de traidores y luego de desprestigiarlos… Olvídalos.
Arruina a todo aquel que ose oponerse a tus designios y de vez en cuando, arruina también a tus seguidores más prestantes y poderosos, para que sirvan de ejemplo y así cojan escarmiento quienes piensen traicionarte.
Mantén preso a un juez, un general, un escritor y varios políticos, para que todos los demás lo piensen mejor antes de enfrentar tus designios.
Haz que te teman. Recuerda que los hombres que se enquistan en el poder, más que amados, honrados y respetados son temidos.
Desprecia, humilla y búrlate de las desgracias de quienes te atacan, para que así comprendan, que los únicos que pueden sentirse medianamente seguros bajo tu gobierno sean quienes te defiendan.
Jamás aceptes responsabilidad alguna. Cuando tus errores sean más que evidentes, adelántate a los ataques de tus detractores para hacer creer que lo que ellos buscan, no es llamarte al orden, sino desacreditarte y desestabilizarte.
Endilga culpabilidades entre tus opositores presentes, pasados y futuros. Incúlpalos de todo lo malo que pasa; de todo lo malo que pasó; de lo todo lo malo que pasará; y hazlos responsables de todos los males aun cuando, tú seas, el único responsable.
No seas misericordioso con nadie. Recuerda que los hombres poderosos son implacables, y que la misericordia sería tomada como una puerta debilitada por donde entraran triunfantes los enemigos de tu revolución campante. Recuerda que tú estás en el Poder porque ellos osaron perdonarte.
Nunca aceptes un debate, ni argumentes en tu defensa nada, recuerda que “explicación no pedida, aceptación de culpa manifiesta”.
Descalifica a tus contradictores y dirige la atención de los temas importantes, hacia sus propias debilidades personales. Quedarán tan confundidos ejerciendo su defensa, que no podrán ocupar más tiempo en atacarte.
Cuando hables de tus opositores; de sus hechos e intenciones, párate enfrente de un espejo y describe lo que estás viendo. Así todos pensarán que te refieres a ellos cuando en realidad te refieres, a ti mismo.
Haz que tus seguidores detesten a tus detractores, incluso hasta desear su desgracia, muerte y exilio. Hazles comprender que su propio y viejo infortunio será saciado únicamente con el nuevo infortunio de los demás. Recuerda que en eso consiste la verdadera igualdad de los hombres y que su odio apasionado te sostendrá en el trono por sécula seculórum.
Tergiversa, engaña y miente lo que más puedas. Que de la mentira algo queda. Y mientras tus seguidores se dan cuenta, será demasiado tarde para que puedan levantarse, pues para ese instante, estarás mejor preparado militarmente. Mírame a mí que llevo 50 años como dueño y señor en el poder, haciendo lo que hoy te enseño, a ti.
Recuerda que las verdades a medias, son las mejores de todas las mentiras juntas. Que crean un manto de duda que te beneficiará en exclusiva. Y que de tanto repetir y repetir una mentira, ésta se convierte en “verdad sabida” o al menos en “duda razonable”, lo que terminará excusándote.
Defiende tus mentiras a capa y espada. Sin vergüenza alguna y contra viento y marea. Recuerda que lo verdaderamente importante es la seguridad que muestras al defender tu causa.
Declárate enemigo furibundo del Imperio, mientras cobras puntualmente el cheque que te mandan para financiarnos. Recuerda que, con tal de no detener su aparato productivo, ellos recibirán gustosos todos tus insultos, junto con todo el petróleo que puedas mandarles.
Declárate enemigo furibundo del capitalismo, mientras haces toda clase de negocios convirtiendo en millonarios a tus colaboradores más cercanos. Recuerda que toda revolución tiene su precio y alguien tiene que pagarlo. Mejor si lo paga el Imperio mismo.
Declárate amigo furibundo del medio ambiente, mientras hipotecas el futuro vendiendo toda la energía no renovable que en tú suelo existe. Recuerda que lo verdaderamente importante es tu discurso grabado y sus registros fílmicos. Lo que la historia observará mañana, al momento de tú juicio.
Jamás gobiernes seriamente, ni resuelvas ningún problema. Mantente en campaña permanente, usando la propaganda oficial y haciendo promesas inconclusas. Mostrando maquetas y fotografías virtuales de proyectos futuros y venideros. Recuerda que si encuentras soluciones duraderas y definitivas nunca más volverán a necesitarte.
A la hora de mostrar resultados, señala que estos han sido imposibles de cumplir por culpa de los apátridas del pasado y del presente.
Produce hechos políticos escandalosos cada día, para que el nuevo escándalo te sirva como cortina de humo del escándalo inmediatamente anterior. Recuerda que la producción de escándalos permanentes y continuos impedirá analizar en profundidad cuál de ellos es peor.
Maneja tu poder como en un cuartel militar. Recuerda que sólo existen dos grupos de personas: Quienes imparten las órdenes y quienes las obedecen. Hazles comprender a cuál de ese grupo perteneces.
Haz que tus discursos sean larguísimos monólogos. Habla mucho y no digas nada. Recuerda que en eso precisamente consiste el verdadero poder del “Encantador de Serpientes”, ya que el cansancio vence la inteligencia de las mentes débiles, haciéndoles entrar en una especie de letargo mental que los hará hacer y pensar lo que tú les indiques.
Utiliza el chantaje, la amenaza y la extorsión como medios de lucha para permanecer incólume. Sólo acepta los designios democráticos y los compromisos internacionales en la medida en que te sean favorables. De lo contrario, recházalos de antemano, por la fuerza, de ser necesario.
En cuanto a derechos y obligaciones, propias y ajenas. Exige tus derechos sin cumplir tus obligaciones y exígeles a tus opositores que cumplan sus obligaciones sin concederles derecho alguno.
Nunca empieces una guerra sin estar completamente preparado y sin haber repartido previamente el botín de guerra entre tus colaboradores más cercanos. Busca respaldo en las viejas potencias mundiales y entre los antiimperialistas de antaño. Ofréceles tierras, recursos naturales, acceso a mares, selvas e islas caribeñas.
Entrégales anticipadamente la mitad del país que pretendes invadir y mientras tanto, muéstrate pacífico y amistoso con aquel que piensas destruir. Háblale de tu inmenso amor, sin dejarle ver tu insaciable rabia, la sed de venganza y el enorme desprecio que sientes por él.
Por último. Busca una muy buena excusa para que puedas visitarme con más frecuencia sin levantar sospechas para así poder indicarte lo que tienes que hacer para asegurarte el triunfo y mantenerte en el poder.
Y no olvides dividir a tu nación, gobernando para unos en detrimento de los otros, con los recursos de todos, ya que los primeros aseguraran tu reino, por los siglos de los siglos, amén.
MARTIN S.
P.D. El anterior “Manual del Dictador Perfecto”, es obra de la imaginación del autor. Ficción nada más. Cualquier parecido con la realidad es obra de la casualidad, y los personajes que se mencionan no existen, ni existirán jamás, por cuenta de la “voluntad” popular que jamás de los jamases se dejará vilmente, manipular. MARTIN S. (PSP)
